Victoria diplomática
Después de unas cuantas partidas abortadas al poco de recibir cariñosas declaraciones… de guerra… por apuestos enemigos armados hasta las puntas de las crines de los caballos y en posiciones históricas que, seremos eufemÃsticos, distaban de ser siquiera malas, de lo peores que eran, decidà comenzar partidas con menos contendientes (se puede hacer fácilmente eligiendo “Personalizar partida” en la segunda pantalla del juego).
Asà pues, comencé una en un megacontinente, con clima y relieve al azar, litoral “Natural” (mucho más interesante que los demás, por las bahÃas alargadas que suele provocar), y con dos rivales más, nivel bajo (“Caudillo”) y todo lo demás al azar.
De modo que resulté ser George Washinton enfrentado a César Augusto y Boadicea. Y muy inopinadamente, gané con la victoria que da tÃtulo a este post. Como la siguiente, con otros protagonistas, me la llevé de la misma manera, he sacado una serie de conclusiones, válidas para este tipo de partidas únicamente, y perfectamente exponibles a pruebas que las contradigan y por tanto las mejoren.

Construir el Palacio Apostólico es importante, pero se convierte en esencial si además eres la civilización más poblada, y fundas una religión que sólo tÃmidamente haya entrado en las demás. Por un lado, evitas que religiones más asentadas tomen esa pizca de poder polÃtico, y por otra, con esas tres condiciones te conviertes en “lÃder mundial”, y eres capaz de parar o desencadenar guerras con los votos solos que tu población te da en el Palacio Apostólico. Con sólo dos contendientes, además, es fácil que uno se ponga de tu parte, con lo que ganas seguridad. Sin embargo, las dos victorias diplomáticas que he consguido ocurrieron cuando menos me lo esperaba, cuando iba segundo en posición y era adelantado incluso por los otros dos en abundantes apartados del juego.
Por cierto, jugar con tan pocos rivales es el secreto para no llegar a las edades próximas a la nuestra: pocas civilizaciones o perÃodos largos de tiempo aislado hacen que tu desarrollo -y eventualmente el del “mundo”- sea mucho más lento que el real.
Como regalo, el Civ decidió que mi nivel de liderazgo rivalizaba con el del mismÃsimo Winston Churchill. No sabeis qué alegrÃa, recordando aquellas eternas partidas de Civ III en que tras ganar, mi nivel de liderazgo se comparaba al de Dan Quayle…

El final de la Historia
Bueno, pues… ¡por fin terminé la partida! Victoria por carrera espacial que sumó un buen puñado de puntos. Lástima que no hayan cambiado la animación que sale, creo que sigue siendo la misma…
Una de las pantallas de la victoria (echo de menos aquélla del Civ III en la que todos los lÃderes se mofaban de ti si perdÃas), es la que te dice “tu lugar en la Historia”, en función de tu liderazgo, y aunque no tengo ni idea de cómo se computa eso, me alegré cuando por fin dejé de tener la capacidad de liderazgo de Dan Quayle:

Lugar en la Historia
Aunque no sé si alegrarme de tener algo en común con un presidente de EE.UU.,…
Por cierto, finalmente fueron algo más de 59 horas de partida.
La victoria espacial
Una de las posibles victorias en el nuevo Civilization es la de la carrera espacial, que en un “tour de force” hacia el futuro, el juego sitúa nada más y nada menos que en la llegada de una nave humana al sistema estelar de Alfa Centauri (la estrella -triple- más cercana al Sol, salvo en el caso de que exista una hipotética pareja del Sol, Némesis).
En versiones anteriores la victoria se conseguÃa en el momento de lanzar la nave que habÃas tenido que ir construyendo pieza a pieza durante la Edad Moderna, punto en el que aparecÃa una animación de un astronauta divisando Alfa Centauri. Sin embargo, el juego da ahora unos cuantos “turnos de gracia” a las civilizaciones que no han logrado lanzar la nave, para ganar por otros métodos… y la victoria “espacial” ocurre cuando la nave llega a aquella estrella. Un fallo que encuentro es la falta de algo “especial” para ese momento, como ocurrÃa en el Civilization III.
He aquà la pantalla, nueva, de consrucción de la nave en el nuevo Civ IV (clic para aumentar):
Una maravilla: El Gran Faro de AlejandrÃa
Tener una ciudad en la costa otorga un buen número de ventajas, empezando por que todas las casillas costeras son comerciales, y terminando por la posibilidad de construir una de las pocas grandes maravillas “marÃtimas”: el Gran Faro. Si en la versión anterior de Civilization al construirlo tus galeras obtenÃan automáticamente una casilla adicional de movimiento y podÃan navegar por las casillas marÃtimas (habÃa costeras, marÃtimas y de océano profundo, por las cuales sólo se podÃa navegar una vez descubiertas la AstronomÃa y la Brújula, si mal no recuerdo), en el Civ IV los bonus que se consiguen son más probabilidades de que en la ciudad surjan “grandes mercaderes” (unos de los grandes personajes que mejor me han venido en mis partidas, por los excelentes beneficios monetarios que dan al cumplir su misión), y dos rutas comerciales más por cada ciudad costera que se tenga.

Históricamente, el Gran Faro de AlejandrÃa, situado realmente en la cercana isla de Pharos (de ahà la raÃz con que en lenguas romances nos referimos a estos edificios), fue la única de las Grandes Maravillas del Mundo Antiguo, aparte de las Pirámides de Giza, que sobrevivió hasta épocas más modernas. Pero sendos terremotos en la Edad Media y la necesidad de fortificar la isla de un mandatario egipcio a principios de lo que en la otra orilla del Mediterráneo era el Renacimiento, acabaron definitivamente con la magna construcción.
Os presento a…
¡Mehmet II!

Una de las cosas que más mejoró en el Civ al pasar de la tercera versión a la cuarta fueron los bustos y presentaciones de los lÃderes. HacÃa mucho que no escribÃa en este blog, entre otros motivos porque no jugaba, y se me ha ocurrido que una buena forma de volver era con un busto de un lÃder. La verdad es que esta presentación es de las más suaves que hay en el Civ.
Lo que nunca he intentado es lo de la estaca y la cabeza… aunque intuyo que una partida asà durarÃa muy poco, menos aún en el nivel de “Noble” que estoy probando ahora…
¿Multijugador o multiversos?
Ayer estuve toda la tarde y toda la noche (me acosté más allá de las tres…) con un amigo que está en Madrid (Ono, 2 megas), “online” al Civ IV Warlords (Euskaltel, 3 megas). Vamos, lo que deberÃa haber sido la tÃpica partida multijugador. Además estaban cinco civilizaciones más, de la inteligencia artificial del juego.
Iba a ser una partida “contra una IP” (yo harÃa de servidor, 1 GB de RAM, 1,8 GHz, espacio en disco sobrante como de medio giga), en el escenario Oasis, mapa enorme y velocidad normal. Pero pronto empezaron los problemas: mensaje en mayúsculas rojas en el centro de la pantalla: “TXT_KEY_OOS_TITLE”, y un mensaje similar parpadeando junto a nuestros nombres en el panel de puntuaciones. En Google sólo he encontrado esto, en un foro húngaro (tendrán que esperar a sucesivas expansiones para tener su imperio como en el Civ III Play the World):
“The game has gone Out Of Sync.[NEWLINE]Please check OOS values (next to scores).[NEWLINE]The player with different values should reconnect in order to resync.”Â
Pero como vimos que podÃamos jugar, no le dimos mayor importancia…
Hasta qye empezamos a chatear y ver que las historias del mundo en “su” partida y en la “mÃa” diferÃan en grado sumo. Hicimos lo que parecÃa lógico: yo esperaba y mi amigo se reconectaba a mi partida, con un estado de la nación atrasado unos cuantos turnos, pero como siempre era peor que lo que él conseguÃa, al final estuvimos sin hacer eso como dos horas…
¿Resultado? A eso de las 3 de la madrugada va mi amigo Peru y me dice “Ya estás muerto, ¿no?”. Yo: “Qué va, si te saco 40 puntos y eres último…” .
Lógicamente lo dejamos ahÅ
¿Algún alma caritativa y sabia que me ayude a solucionarlo?





