Lo que no se debe hacer
O sí si se quiere, pero ateniéndonos a las consecuencias: infiltrar un gran espía en la mayor civilización de las rivales.
¿Por qué?
Personalmente pienso que los Grandes Espías son los peores Grandes Personajes del Civilization IV – Beyon the Sword. Mi modo de jugar hace un uso escaso y pésimo del espionaje en general, y aunque supongo que edificar una agencia de inteligencia erigir una “Scotland Yard” consumiendo el personaje puede ser positivo contra el espionaje de otras civilizaciones, lo cierto es que sigo prefiriendo cualesquiera otros personajes magnos.
Sin embargo, esta figura del Civ tiene una opción, que es infiltrarse en una ciudad enemiga, con lo cual todo el territorio de la ciudad y la producción quedan a tu vista. El problema si lo haces en la capital rival, es éste:

Chaka infiltrado
De rojo, Japón, yo. De amarillo, Chaka de las Zulúes, que ganó la partida por la vía diplomática sólo porque ocurrió antes, pues habría conseguido cualquiera de las victorias. Los cuadraditos más brillantes son territorio, ciudades y unidades trajinando por ellos que yo podía ver en cada turno pues tuve la “feliz” idea de infiltrar a un gran espía. Como consecuencia, un montón de información inútil y turnos que tardaban literalmente minutos enteros en pasar…
Así que ya sabeis, mejor ojos que no ven, que cien coraceros volando
Victoria diplomática
Después de unas cuantas partidas abortadas al poco de recibir cariñosas declaraciones… de guerra… por apuestos enemigos armados hasta las puntas de las crines de los caballos y en posiciones históricas que, seremos eufemísticos, distaban de ser siquiera malas, de lo peores que eran, decidí comenzar partidas con menos contendientes (se puede hacer fácilmente eligiendo “Personalizar partida” en la segunda pantalla del juego).
Así pues, comencé una en un megacontinente, con clima y relieve al azar, litoral “Natural” (mucho más interesante que los demás, por las bahías alargadas que suele provocar), y con dos rivales más, nivel bajo (“Caudillo”) y todo lo demás al azar.
De modo que resulté ser George Washinton enfrentado a César Augusto y Boadicea. Y muy inopinadamente, gané con la victoria que da título a este post. Como la siguiente, con otros protagonistas, me la llevé de la misma manera, he sacado una serie de conclusiones, válidas para este tipo de partidas únicamente, y perfectamente exponibles a pruebas que las contradigan y por tanto las mejoren.

Construir el Palacio Apostólico es importante, pero se convierte en esencial si además eres la civilización más poblada, y fundas una religión que sólo tímidamente haya entrado en las demás. Por un lado, evitas que religiones más asentadas tomen esa pizca de poder político, y por otra, con esas tres condiciones te conviertes en “líder mundial”, y eres capaz de parar o desencadenar guerras con los votos solos que tu población te da en el Palacio Apostólico. Con sólo dos contendientes, además, es fácil que uno se ponga de tu parte, con lo que ganas seguridad. Sin embargo, las dos victorias diplomáticas que he consguido ocurrieron cuando menos me lo esperaba, cuando iba segundo en posición y era adelantado incluso por los otros dos en abundantes apartados del juego.
Por cierto, jugar con tan pocos rivales es el secreto para no llegar a las edades próximas a la nuestra: pocas civilizaciones o períodos largos de tiempo aislado hacen que tu desarrollo -y eventualmente el del “mundo”- sea mucho más lento que el real.
Como regalo, el Civ decidió que mi nivel de liderazgo rivalizaba con el del mismísimo Winston Churchill. No sabeis qué alegría, recordando aquellas eternas partidas de Civ III en que tras ganar, mi nivel de liderazgo se comparaba al de Dan Quayle…

Maravilla del mundo: “Santa Sofía”
Hoy os traigo una de las maravillas del mundo dentro del Civilization IV; “Santa Sofía”, a la que no catalogan ni de iglesia ni de mezquita, aunque los turcos que la conquistaron a los bizantinos en Constantinopla, hoy Estambul, es prácticamente lo único del Imperio Bizantino que han mantenido en pie, hecha mezquita, eso sí.
Como siempre, la Wikipedia os da más información. Es curioso que después de que Mehmed II la hiciese mezquita, pasó a ser modelo para la construcción de mezquitas en Estambul y otras localidades. Como ejemplifica la mezquita de Suleimán I, un siglo posterior.
En el juego, construirla aporta que los trabajadores construyan mejoras un 50 % más rápido y que aumente el ritmo de “producción” de grandes ingenieros (algo siempre de agradecer por los que gustamos de las victorias culturales, o las intentamos al menos
).
Y por si no os basta la imagen que nos dan en el Civ…
… también os dejo con bellísimas footgrafías dejadas en Flickr. Un lugar lindísimo para visitar, parece.
Primeros pasos con Civilization IV – Colonization
Pese al tiempo que ha pasado desde el artículo anterior, donde daba noticia de mi más reciente adquisición jugona, no he pasado tanto tiempo como me habría gustado al mando de una colonia en el Nuevo Mundo. Otros cambalaches blogueros me han mantenido sumamente ocupado.
Sin embargo, sí que tengo ya una cierta primera idea general de este nuevo juego de Sid Meier.
Quizás habría que aclarar lo de “nuevo”, porque lo es y no lo es. En realidad “Colonization” es, creo, anterior a “Civilization”, o por lo menos fue una versión muy temprana del juego, que no tuvo el desarrollo de la versión principal. Pero por otro lado, y aunque la hayan empaquetado con el nombre de la dorada franquicia “Civ”, “Colonization” es un juego distinto al Civ.
Uno, que le encanta -es innegable- el Civ, ve en Colonization elementos de otro juego que también le hace disfrutar: “Patrician”, y es que el motor comercial de los asentamientos y agrupaciones humanas de distintos tamaños es vital en Colonization, mucho más que en Civilization, y la metrópolis hace el papel geográficamente contrario pero idealmente similar de las expediciones al Sur de Europa de tus naos en las fases avanzadas de “Patrician”, aunque sin la emoción de los ataques, tempestades, robos y malos negocios de tus capitanes de aquel juego. Siendo como eres en Colonization el líder de una colonia europea, tu civilización de origen es tu principal fuente de riqueza, humana, material y militar.
Ese papel del “rey” (similar también al de los príncipes de las ciudades de la Hansa en Patrician), no es lo único que diferencia a este juego del tronco principal de la franquicia. Como ya he dicho, juegas como líder de la colonia (para la española puedes jugar como José Martí o como Simón Bolívar), y el rey acaba siendo un enemigo más: tu objetivo es lograr el primero la independencia.
Si he de ser sincero, y después de dos partidas en el nivel más fácil, “ganadas” ambas al modo Civ (por puntuación y seguramente también por territorio y población), resulta que me veo incapaz de ganar, porque un gobernante que juegue como en el Civ no genera sentimiento de rebeldía, que debe llegar al 50 % de la población para comenzar la revolución… que supone la guerra con la metrópolis, lógicamente mucho mejor armada que tú.
Y es que el comercio es caro y dificultoso, sobre todo el de armas. Hay muchos más detalles a tener en cuenta, sobre todo un rey fácilmente encolerizable que exige tributos y sube impuestos a poco que suba en dos personas los que piensen diferente en las colonias.
Como juego, es sumamente diferente, pues, del Civ. Una de las cosas que te ayudan, pero que me producen nostalgia, es el papel de los nativos, que situados en asentamientos, pueden declararte la guerra, pero las más de las veces te ofrecen regalos, te suben las medallas de las unidades militares o incluso te dan tesoros que canjear en Europa por lo que quieras.
Como veis, me faltan decenas de cosas por explorar y analizar, pero es un juego mucho más completo, y para mí mucho más complejo que el Civ tradicional. Os dejo con una pieza artística -todo ello muy cuidado- de este nuevo juego.

Asentamiento azteca
El final de la Historia
Bueno, pues… ¡por fin terminé la partida! Victoria por carrera espacial que sumó un buen puñado de puntos. Lástima que no hayan cambiado la animación que sale, creo que sigue siendo la misma…
Una de las pantallas de la victoria (echo de menos aquélla del Civ III en la que todos los líderes se mofaban de ti si perdías), es la que te dice “tu lugar en la Historia”, en función de tu liderazgo, y aunque no tengo ni idea de cómo se computa eso, me alegré cuando por fin dejé de tener la capacidad de liderazgo de Dan Quayle:

Lugar en la Historia
Aunque no sé si alegrarme de tener algo en común con un presidente de EE.UU.,…
Por cierto, finalmente fueron algo más de 59 horas de partida.
La victoria espacial
Una de las posibles victorias en el nuevo Civilization es la de la carrera espacial, que en un “tour de force” hacia el futuro, el juego sitúa nada más y nada menos que en la llegada de una nave humana al sistema estelar de Alfa Centauri (la estrella -triple- más cercana al Sol, salvo en el caso de que exista una hipotética pareja del Sol, Némesis).
En versiones anteriores la victoria se conseguía en el momento de lanzar la nave que habías tenido que ir construyendo pieza a pieza durante la Edad Moderna, punto en el que aparecía una animación de un astronauta divisando Alfa Centauri. Sin embargo, el juego da ahora unos cuantos “turnos de gracia” a las civilizaciones que no han logrado lanzar la nave, para ganar por otros métodos… y la victoria “espacial” ocurre cuando la nave llega a aquella estrella. Un fallo que encuentro es la falta de algo “especial” para ese momento, como ocurría en el Civilization III.
He aquí la pantalla, nueva, de consrucción de la nave en el nuevo Civ IV (clic para aumentar):





