Civilization – Blog

Blog de un adicto a la saga Civ

Nueva victoria como noble

Y direis “¡Pues vaya! Como si fuera algo”, y con toda la razón, porque en el escalafón de niveles del Civilization IV Warlords, Noble está de la mitad para abajo. Alguna vez incluso he dicho aquí mismo que prefería jugar como Caudillo -el nivel directamente inferior- y disfrutar del juego antes que lamentarme de todas las partidas frustradas comenzadas como Noble.

No son pocas las diferencias, y por ahora ni pienso en las que habrá entre Noble y las superiores (Príncipe, Monarca,…): si como Caudillo podías esperar que alguna aldea tribal te diese un colono, como Noble ya te puedes despedir. Y en ocasiones, como no tengas cerca cobre, hierro o caballos, puedes despedirte de llegar a la Edad Media sin haber construido la Gran Muralla, pues los bárbaros te habrán destruido.

Como Noble puedes despedirte también -por lo menos yo lo hago- de construir en tu país la Gran Muralla y el Oráculo (que es la combinación ganadora como Caudillo para salir al medievo con alguna ventaja sobre las civilizaciones rivales), y ninguna de ellas te garantiza la viabilidad de tu civilización. En el Civ, para ganar hay que conseguir superficie y población, o sea, hacer ciudades y dotarlas para que crezcan. Pero eso cuesta dinero, y partida tras partida me acerco o caigo de lleno en una crisis económica que ríete tú de la que nos están endosando a España desde las altas instancias económicas mundiales. Cuando eso sucede, o sea, cuando te quedas a cero de oro, a cero de investigación y con deudas turno tras turno, una huelga general -o sea, total- se desata y empiezas a perder unidades (da igual de lucha que obreros) por no poder mantenerlas.

La única salida comienza por haberlo previsto con anterioridad, haciendo que los currelas hagan villas (las cuales van dando dinero a medida que crecen), e investigando por las ramas adecuadas del árbol tecnológico para descubrir la moneda, sobre todo, y, en menor grado, la legislación.

Mientras que la legislación permite construir delegaciones que hacen disminuir la corrupción en las ciudades -algo que se traduce en aumentos de los ingresos sólo para ciudades grandes, y eso en la época en que se me suele desatar la crisis no es el caso-, la moneda permite construir mercados, que influyen, si no me equivoco, tanto en el comercio de la ciudad como en su población, aumentando su ritmo de crecimiento, y, lo más importante cuando ves que se te desmantela el “imperito”, permite que las ciudades produzcan “Riqueza”, la cual, obviamente, se traduce en ingresos contantes y sonantes cada turno.

Ése es el momento en que puedes volver a investigar y a crear unidades -frenéticamente, pues como la huelga te las habrá desheccho todas, tienes todo el cupo de unidades que puede albergar tu civilización por rellenar-, y si no tienes ninguna civilización rival tocapelotas cerca, puedes salir del bache y empezar a arañar puntos. Porque si tienes la Gran Muralla ten por seguro que las demás civilizaciones, alguna al menos, no lo están pasando genial precisamente con las hordas de bárbaros que les “distribuyes”…

En esta partida en concreto tuve bastante suerte y sorteé la crisis, sin tener que bajar del 50 % del presupuesto en investigación. Además, la geografía jugó en mi ayuda, porque dos civilizaciones crecieron bloqueando el crecimiento de otras dos, de forma que territorialmente pude descartar a dos rivales. Luego la suerte aumentó aún más, ya que esas dos civilizaciones se dieron de tortas mientras yo ocupaba kilómetros cuadrados y me hacía con recursos. El único que me faltó en mi territorio fue el carbón, pero una buena relación diplomática con una de las civilizaciones me lo procuró y pude conectar todo por ferrocarril.

Unos cuantos siglos después (Programa Apollo antes de 1850), creo que hice dos buenas elecciones pese  a que aún arrostraba un cierto retraso tecnológico, al decidir investigar prioritariamente el vuelo y la cohetería cuando los demás ya sacaban marines y yo aún estaba lejos. Eso me dio ventaja aérea y marítima, pues el juego decide que puedes construir portaaviones, y los situé bastante bien, a lo que se vio posteriormente.

No pensaba que pudiese ganar, salvo quizás por la victoria espacial, pero resulta que la civilización líder, Estados Unidos/Roosevelt, la más poblada del juego, había decidido prescinir de alguna manera de la investigación, mientras que yo logré llevar la mía al 100 % del presupuesto, bastante potente por una cadena de tratos con las otras civilizaciones (y el mantenimiento de la investigación en niveles no onerosos, para qué negarlo), de modo que turno tras turno me acercaba a sus guarismos. Ganar era cuestión de crecer, ya fuese en población o en superficie.

Para su desgracia no tenía bien protegidas tres ciudades en mi lado del megacontinente (Pangea con litoral natural da formas muy interesantes para jugar), y sus relaciones con la otrora civilización líder, a costa de la cual había crecido, eran pésimas, de modo que sólo me costó la Ecología que se liaran otra vez  mientras yo hacía mi labor para ganar. He de decir que si hubiera lanzado mi ataque antes del turno 13 antes del final (año 2037), quizás no lo habría conseguido y, sobre todo, que no habría atacado si el juego no tuviese un fin en el 2050. La superioridad militar de Estados Unidos sobre mi pobre India (terroristas, “of course”), fue innegable 12 de esos 13 turnos. Aunque no tan aplastante como para poder a la vez con dos rivales bien armados.

Por cierto, el 15 de julio se cumplieron tres años del comienzo de esta bitácora. Muchas gracias por la compañía. No tengo ninguna intención de dejarlo 😀

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06/08/2010 Posted by | Civ IV, estrategia, Partidas, victorias, Warlords | , , , , , | 7 comentarios

Cómo mola jugar de caudillo

Llevaba algo más de un mes sin jugar, y hasta ese momento, había pasado una notable cantidad de tiempo y de partidas infructuosas intentando mejorar en el nivel de noble. Pero cuando ayer me puse de nuevo a jugar al Civ me dije que había que disfrutar, así que bajé el nivel a caudillo (lo sé, es muy bajo, pero es que yo soy particularmente malo jugando a cualquier tipo de videojuego).

¡Y lo que estoy disfrutando! Porque:

  • De caudillo es más probable que alguna aldea tribal de las que visitan tus “conans” y batidores del comienzo de la partida te dé un colono gratis.
  • De caudillo siempre construyes el primero la Gran Muralla, y antes incluso de que el primer bárbaro viole tus fronteras, así que te olvidas de sus molestas invasiones para el resto de la partida.
  • De caudillo perder el Oráculo (o sea, que lo construya antes una civilización rival) no es un golpe definitivo contra la evolución de tu imperio.
  • De caudillo tu nivel tecnológico es siempre superior al de los bárbaros de sus ciudades, con lo cual te basta con la superioridad numérica (y algo de sentido común) para arrebatárselas.
  • De caudillo no llegas a tener que bajar al 0% en Investigación, o sea, no caes en bancarrota ni por tanto se te pone la nación en huelga ni desaparecen unidades (como noble en alguna partida he sufrido huelgas de ésas antes del año 0).
  • De caudillo simplemente van cayendo en tus ciudades las maravillas del mundo y los grandes ingenieros, es casi automático, de modo que vas haciendo puntos turno tras turno.
  • De caudillo haces dinero a espuertas, y los demás van detrás de ti en cultura y poco  a poco vas ascendiendo en todas las secciones de las estadísticas.
  • De caudillo, con el sentido común del principio, y habiendo hecho las cosas bien, alguien te dirá que quiere ser tu vasallo, y llegas así a un primer nirvana de satisfacción.
  • De caudillo eres el primero, seguramente, en descubrir el liberalismo, lo que te da otra tecnología gratis y la posibilidad de nuevos principios de gobierno que mejoran tu civilización de forma global si los adoptas.
  • De caudillo, si eliges como esa tecnología gratis el nacionalismo, lo tienes más fácil para construir el primero el Taj Mahal.
  • De caudillo, en fin, tu civilización les parece a las otras estar viviendo una edad de oro continua, y no sólo porque logres caer en las que proporciona el juego según diferentes circunstancias.

Repito: ¡Lo que estoy disfrutando! (No, no pienso volver a noble en una temporadita 😀 ).

18/04/2010 Posted by | Civ IV, estrategia, Grandes personajes, Maravillas, Partidas, Warlords | , | 2 comentarios

La importancia del ejército

Si os digo la verdad, rara vez he ganado -y tampoco es que gane muchas veces- una partida por un concepto diferente que el de puntuación. Por ello “peto” e inflo todo lo que puedo cada ciudad que crean mis civilizaciones (¿quizás precisamente por esto último no consig  más y diferentes victorias?…). Está claro que población, superficie y número de soldados son los factores clave. Ahora ando embarcado en quizás la primera partida en nivel de “Noble” en que me estoy desenvolviendo bien (lagos, enorme, épica), y al menos en la versión anterior del Civ IV (Warlords, he cambiado de portátil y por diversas circunstancias que no vienen a cuento no cuento conmigo con todos los DVDs), me encuentro que el factor ejército cuenta con una importancia desmedida:

La importancia del ejército en la puntuación

Pincha en la imagen para verla al completo

14/11/2009 Posted by | Civ IV, estrategia, Partidas, victorias | , | 1 comentario

Una de estrategia: ¿qué hacer si justo al comienzo descubres a un rival?

Llevo otra vez una excesiva cantidad de semanas sin escribir aquí, debido a un cúmulo de pequeñas fatalidades y al trabajo, que quita tiempo para todas las cosas buenas de la vida, como el Civ.

Pero de nuevo he iniciado y terminado (segundo) una partida, así que traigo a mi hipotética o paracaidista audiencia una cuestión estratégica.

Supongamos que en los primeros turnos de la partida descubres que la capital de una civilización real está cerca de la tuya. Cerca, a unas cuantas casillas, o sea, casi “pegando”.

Al menos en el bajo nivel en el que juego siempre (ahora “Caudillo”), sé por propia experiencia que atacar con tu “guerrero Conan” es un suicidio manifiesto, con lo cual se abren dos caminos posibles: pertrecharse de arqueros (a ser posible después de construir el cuartel, para que al menos tengan una medallita) suficientes, lo cual puede empeñarte por los restos (descuidas las otras facetas del crecimiento en aras de una derrota de la otra civilización no demasiado probable), o convivir en una paz relativa y buscar el crecimiento vegetativo como mejor arma, pues si dispones de alguna superioridad numérica, aunque sea en gente, igual tienes más probabilidades de conquistarlos un poco más adelante.

¿Os puedo preguntar cuál de los dos caminos soleis escoger? El premio del segundo es el crecimiento rápido desde el comienzo, pero el del primero es ese crecimiento más la eliminación de un rival y más unas cuantas unidades militares que habrán promocionado…

10/10/2009 Posted by | Civ IV, estrategia, Partidas | , , | 5 comentarios

La partida más apasionante

Casi dos meses después, aquí estoy de nuevo, dispuesto a contar mis aventuras con el mejor juego de (la) Historia. Pasé casi todo agosto en un pueblo de Extremadura, Monroy, y a la vuelta tenía un “mono” considerable de exploraciones, bárbaros, conquistas, maravillas, en fin, de lo que es Civilization en su mismidad.

Y poco después de regresar a casa, el juego me ofreció una maravilla de partida. Cuando nos aficionamos a estos juegos buscamos la emoción de la estrategia, pero también de la exploración. Últimamente me estoy dedicando a un tipo de partida a priori más difícil, con el terreno de las Highlands (muchas colinas, nada de mar abierto). En esta partida añadí “picos esbeltos”, “apiñados” y lagos “al azar”, pero me salieron lagos muy grandes. Y picos directamente inaccesibles, de modo que cuando quiero darme cuenta, resulta que mi capital está en un trozo de tierra que pese a no ser una isla, está completamente aislado por cadenas de picos inaccesibles que no ofrecen ningún paso hacia otros pedazos de tierra que se vislumbren. Afortunadamente hacia el Oeste pude expandirme a una región con recursos minerales:

Comienzo de la partida: aislado

Comienzo de la partida: aislado

Estaba claro desde el principio que la partida iba a propiciar situaciones especiales, como así fue muy poco después. En cada partida suele haber un “levantamiento masivo de bárbaros”, que suele consistir en un nutrido grupo de lanceros que si no estás preparado te pueden crear un serio inconveniente. Yo estaba sobradamente preparado, pues justo había “construido” la Gran Muralla, que evita la entrada de bárbaros en tus fronteras terrestres, y además el juego me habia colocado justo en la esquina Noreste del juego, así que de la nada surgieron, y allí se quedaron, a la espera de la aniquilación a manos de hacheros, espadachines y nerserks (era los vikingos) estos pocos lanceros sin medallas:

Levantamiento bárbaro frustrado

Levantamiento bárbaro frustrado

Como se puede observar, mi región era extremadamente pobre en recursos y en producción y alimentos. Ni siquiera la capital, marítima y todo ella, pudo prosperar mucho hasta las postrimerías de la partida.

Cuando empecé a explorar otras regiones del mapa, todo emocionado, porque  el mapa gigantesco, los picos esbeltos y los lagos grandes procuraban a la pulsión exploratoria un impulso como ninguna otra partida antes, averigüé algo muy interesante, y no sé si fruto de la naturaleza del terreno o de qué: los bárbaros habían conquistado nada menos que dos capitales, Moscú y Pekín, y habían constituido lo más parecido que he visto hasta ahora en el Civ a una Nación Bárbara, con ciudades contiguas (vlic para ampliar):

¿Una nación de bárbaros?

¿Una nación de bárbaros?

Como se puede apreciar, ya había explorado, ya había entablado relaciones diplomáticas y ya había crecido mucho más de lo que la situación de partida podía hacer creer. Y aún lo hice más, precisamente haciéndome con una buena cantidad de ciudades bárbaras. Por rematar, la unidad militar bárbara más avanzada que he visto ya no es el fusilero: llegaron a atacar a mi ejército un par de paracaidistas.

Pese a la excelente evolución de mis Vikingos, todo el cuadrante Noreste y buena parte en realidad del Este del mapa era tundra con muchos árboles, algunas colinas y pocos ríos, y las distancias, más obligadas por las cadenas montañosas que por la extensión del mapa, entre mis ciudades eran excesivamente largas. De modo que entre el gasto de esfuerzos en explorar y en generar ejércitos capaces de enfrentarse a unos bárbaros que seguían mi misma progresión en avances militares (alguna ciudad de las que les conquisté hasta tenía sistema de transporte público), mi evolución cultural y en extensión se ralentizó mucho, y no tuve nada que hacer frente a dos imperios que copaban del Norte al Sur del mapa en sendas franjas que sellabana más del 70 % de la extensión del mismo.

Desde esa partida, ya sólo busco las mismas condiciones iniciales, pero por ahora no lo estoy consiguiendo.

08/09/2009 Posted by | Civ IV, estrategia, Partidas | , , , | 3 comentarios

Dinastía, en el Civilization

No, no, no se trata de la telenovela estadounidense de tanto éxito en décadas pasadas.

Hoy -sí, después de mucho tiempo otra vez-, traigo a colación un acontecimiento de ésos que ahora trufan el siempre innovador juego de Sid Meier, que puede tener ocasión si tu forma de gobierno es la monarquía.

Según la opcion que elijas obtendrás más probabilidades de que la capital genere algún tipo concreto de gran personaje. Como mis preferidos por sus efectos son los grandes ingenieros y los grandes mercaderes, cuando me veo en esta disyuntiva escojo la segunda opción… que por otro lado pienso que es la que mejor se ajusta a la Historia humana. ¿Pensais igual?

Fin de la dinastía

Fin de la dinastía

20/06/2009 Posted by | estrategia | , , | 1 comentario

Petróleo en la Antigüedad

Petróleo en la Antigüedad

Petróleo en la Antigüedad

La Humanidad ha conocido el petróleo desde antiguo. Nafta, brea o “llamas eternas” se basan en este ubicuo recurso que en las edades modernas del Civ eleva y derriba civilizaciones en función de su disponibilidad como antaño las revueltas elevaban y derrivaban reinados. El Civ así lo reconoce, y la imagen superior muestra un suceso aleatorio como mmuestra. Aunque quizás la recompensa recibida sea un tanto excesiva, ¿no? Recuerdo que en esa partida en concreto intenté llevar las fronteras del imperio hacia las fuentes de petróleo que veía por el mapa.

27/05/2009 Posted by | estrategia | , , | Deja un comentario

Lo que no se debe hacer

O sí si se quiere, pero ateniéndonos a las consecuencias: infiltrar un gran espía en la mayor civilización de las rivales.

¿Por qué?

Personalmente pienso que los Grandes Espías son los peores Grandes Personajes del Civilization IV  – Beyon the Sword. Mi modo de jugar hace un uso escaso y pésimo del espionaje en general, y aunque supongo que edificar una agencia de inteligencia erigir una “Scotland Yard” consumiendo el personaje puede ser positivo contra el espionaje de otras civilizaciones, lo cierto es que sigo prefiriendo cualesquiera otros personajes magnos.

Sin embargo, esta figura del Civ tiene una opción, que es infiltrarse en una ciudad enemiga, con lo cual todo el territorio de la ciudad y la producción quedan a tu vista. El problema si lo haces en la capital rival, es éste:

Chaka infiltrado

Chaka infiltrado

De rojo, Japón, yo. De amarillo, Chaka de las Zulúes, que ganó la partida por la vía diplomática sólo porque ocurrió antes, pues habría conseguido cualquiera de las victorias. Los cuadraditos más brillantes son territorio, ciudades y unidades trajinando por ellos que yo podía ver en cada turno pues tuve la “feliz” idea de infiltrar a un gran espía. Como consecuencia, un montón de información inútil y turnos que tardaban literalmente minutos enteros en pasar…

Así que ya sabeis, mejor ojos que no ven, que cien coraceros volando 🙂

25/04/2009 Posted by | Beyond The Sword, Civ IV, estrategia, Expansiones, Grandes personajes, Partidas, victorias | 1 comentario

Victoria diplomática

Después de unas cuantas partidas abortadas al poco de recibir cariñosas declaraciones… de guerra… por apuestos enemigos armados hasta las puntas de las crines de los caballos y en posiciones históricas que, seremos eufemísticos, distaban de ser siquiera malas, de lo peores que eran, decidí comenzar partidas con menos contendientes (se puede hacer fácilmente eligiendo “Personalizar partida” en la segunda pantalla del juego).

Así pues, comencé una en un megacontinente, con clima y relieve al azar, litoral “Natural” (mucho más interesante que los demás, por las bahías alargadas que suele provocar), y con dos rivales más, nivel bajo (“Caudillo”) y todo lo demás al azar.

De modo que resulté ser George Washinton enfrentado a César Augusto y Boadicea. Y muy inopinadamente, gané con la victoria que da título a este post. Como la siguiente, con otros protagonistas, me la llevé de la misma manera, he sacado una serie de conclusiones, válidas para este tipo de partidas únicamente, y perfectamente exponibles a pruebas que las contradigan y por tanto las mejoren.

Victoria diplomática

Construir el Palacio Apostólico es importante, pero se convierte en esencial si además eres la civilización más poblada, y fundas una religión que sólo tímidamente haya entrado en las demás. Por un lado, evitas que religiones más asentadas tomen esa pizca de poder político, y por otra, con esas tres condiciones te conviertes en “líder mundial”, y eres capaz de parar o desencadenar guerras con los votos solos que tu población te da en el Palacio Apostólico. Con sólo dos contendientes, además, es fácil que uno se ponga de tu parte, con lo que ganas seguridad. Sin embargo, las dos victorias diplomáticas que he consguido ocurrieron cuando menos me lo esperaba, cuando iba segundo en posición y era adelantado incluso por los otros dos en abundantes apartados del juego.

Por cierto, jugar con tan pocos rivales es el secreto para no llegar a las edades próximas a la nuestra: pocas civilizaciones o períodos largos de tiempo aislado hacen que tu desarrollo -y eventualmente el del “mundo”- sea mucho más lento que el real.

Como regalo, el Civ decidió que mi nivel de liderazgo rivalizaba con el del mismísimo Winston Churchill. No sabeis qué alegría, recordando aquellas eternas partidas de Civ III en que tras ganar, mi nivel de liderazgo se comparaba al de Dan Quayle…

Lugar en la Historia

12/04/2009 Posted by | Civ III Play the World, Civ IV, estrategia, Líderes, Partidas, victorias | Deja un comentario

Primeros pasos con Civilization IV – Colonization

Pese al tiempo que ha pasado desde el artículo anterior, donde daba noticia de mi más reciente adquisición jugona, no he pasado tanto tiempo como me habría gustado al mando de una colonia en el Nuevo Mundo. Otros cambalaches blogueros me han mantenido sumamente ocupado.

Sin embargo, sí que tengo ya una cierta primera idea general de este nuevo juego de Sid Meier.

Quizás habría que aclarar lo de “nuevo”, porque lo es y no lo es. En realidad “Colonization” es, creo, anterior a “Civilization”, o por lo menos fue una versión muy temprana del juego, que no tuvo el desarrollo de la versión principal. Pero por otro lado, y aunque la hayan empaquetado con el nombre de la dorada franquicia “Civ”, “Colonization” es un juego distinto al Civ.

Uno, que le encanta -es innegable- el Civ, ve en Colonization elementos de otro juego que también le hace disfrutar: “Patrician”, y es que el motor comercial de los asentamientos y agrupaciones humanas de distintos tamaños es vital en Colonization, mucho más que en Civilization, y la metrópolis hace el papel geográficamente contrario pero idealmente similar de las expediciones al Sur de Europa de tus naos en las fases avanzadas de “Patrician”, aunque sin la emoción de los ataques, tempestades, robos y malos negocios de tus capitanes de aquel juego. Siendo como eres en Colonization el líder de una colonia europea, tu civilización de origen  es tu principal fuente  de riqueza, humana, material y militar.

Ese papel del “rey” (similar también al de los príncipes de las ciudades de la Hansa en Patrician), no es lo único que diferencia a este juego del tronco principal de la franquicia. Como ya he dicho, juegas como líder de la colonia (para la española puedes jugar como José Martí o como Simón Bolívar), y el rey acaba siendo un enemigo más: tu objetivo es lograr el primero la independencia.

Si he de ser sincero, y después de dos partidas en el nivel más fácil, “ganadas” ambas al modo Civ (por puntuación y seguramente también por territorio y población), resulta que me veo incapaz de ganar, porque un gobernante que juegue como en el Civ no genera sentimiento de rebeldía, que debe llegar al 50 % de la población para comenzar la revolución… que supone la guerra con la metrópolis, lógicamente mucho mejor armada que tú.

Y es que el comercio es caro y dificultoso, sobre todo el de armas. Hay muchos más detalles a tener en cuenta, sobre todo un rey fácilmente encolerizable que exige tributos y sube impuestos a poco que suba en dos personas los que piensen diferente en las colonias.

Como juego, es sumamente diferente, pues, del Civ. Una de las cosas que te ayudan, pero que me producen nostalgia, es el papel de los nativos, que situados en asentamientos, pueden declararte la guerra, pero las más de las veces te ofrecen regalos, te suben las medallas de las unidades militares o incluso te dan tesoros que canjear en Europa por lo que quieras.

Como veis, me faltan decenas de cosas por explorar y analizar, pero es un juego mucho más completo, y para mí mucho más complejo que el Civ tradicional. Os dejo con una pieza artística -todo ello muy cuidado- de este nuevo juego.

Asentamiento azteca

Asentamiento azteca

27/01/2009 Posted by | Civilization, Colonization, estrategia, Expansiones, Historia, victorias | , , , , | Deja un comentario